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¿Reciclas o no reciclas?

6 febrero 2016
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Y tú, ¿por qué no reciclas?

Las respuestas más comunes que he oído son:

No sé donde está en contenedor”,  “Sé donde está, pero está lejos”, y mi favorita: “Reciclaré, cuando me paguen”.

En realidad, todas se pueden sintetizar en una única excusa: “Me la pela reciclar”.

Y doy fe de que a la gente se la pela reciclar. He visto en el contenedor de orgánicos, y no pocas veces, cartones, botellas o plásticos cuando el contenedor azul, amarillo y verde están justo al lado. Mientras tanto las cacas de perro te miran desde la acera y las esquinas están ahogadas en orines caninos.

A la gente se la pela todo.

Los españoles parece que somos así, líderes mundiales en muchas cosas, solidaridad, en número de trasplantes, consumo de cocaína… pero al mismo tiempo estamos en la cola de Europa en reciclaje. No lo digo yo, lo dice Europa.

contenedores reciclaje--644x362Pero qué curioso, según una encuesta de Fotocasa sobre hábitos de reciclaje de los españoles, resulta que el 90% de los españoles aseguramos que reciclamos habitualmente. Y reciclamos de todo: cartón, pilas, aceites. El record lo tienen los riojanos que dicen reciclar el 97% de todos ellos. El contrapunto somos los valencianos (siempre dando la nota) puesto que somos los menos recicladores,  solo un 86%. Aún así, un 86% es casi todos…

Según Europa somos un desastre pero según nuestra propia opinión somos los capitanes del reciclaje. ¿De quién nos fiamos? ¿Además de incívicos, somos mentirosos? Luego nos quejamos de nuestros políticos…

Tengo un cuñado trabajando en Alemania, ya saben ustedes, la capital de la austeridad, el país arquetipo al que aspira cualquier europeo periférico. Y me dice que allí son muy aplicados con el tema del reciclaje: Además de bajar obedientemente la basura todos los días a la misma hora, recicla (de verdad) todo el mundo. Y que hay unas maquinitas que les devuelven monedas a cambio de envases vacíos. O sea, que cobran por reciclar, es lo que se conoce como Sistema de retorno de envases. Y son alemanes, que posiblemente estarían dispuestos a hacerlo gratis de tan cívicos, civilizados y productivos que son.

Nos la pela el medio ambiente y encima no tenemos incentivos ¿Así quien va a reciclar?

Pasa el tiempo.

Hasta que llega un día, sentados en una mesa después de una comida familiar en el que la verdad sale a luz a codazos. Mi cuñada me ilumina: “Yo no reciclo. Para que se lleve el dinero el amigo del político de turno…”. La inconclusa frase cae sobre mí como una losa de granito. ¿Todos mis esfuerzos por reciclar hasta el último papelito de casa solo sirven en realidad para engordar el bolsillo del amigo del poder? ¿La empresas de reciclaje son un negocio paralelo del mamoneo nacional? ¿Pertenecen a la trama de empresas de la Gürtel o la Púnica? ¿Qué país es éste, que todo está corrompido?

Busco en internet desesperadamente, empiezan a saltarme a los ojos titulares como “Los millones ganados en la basura” o “El Negocio del reciclaje”…

¿Negocio?

Esto es todo lo que he aprendido en un rato de paseo por google.

El reciclaje es cosa seria para Bruselas, nos obliga a todos los países miembros a reciclar y pagar por ello. Y sigue una máxima: Quien contamina, paga. Bien, bien, pero ¿Quién contamina? ¿Se refiere a las grandes empresas químicas, petroleras o mineras? No, no, no, los que contaminan son los que consumen, o sea nosotros. Y los que pagamos, también somos nosoros: Cuando compramos una lavadora o una bombilla o una rueda del coche estamos generando residuos. En realidad, los generaremos cuando expire la vida útil de los productos que hemos comprado, pero da igual, pagamos pronto pago. Porque en cada compra de cualquiera de estos productos contaminantes (envases, aceites, neumáticos, bombillas, pilas, electrodomésticos, cartón, móviles, ordenadores…etc) el precio final es inflado con un plus proporcional como tasa de reciclaje. Este plus puede oscilar entre unos pocos céntimos de euro de una bombilla a los 20 euros de un frigorífico. Parece poca pasta, pero si acumulas todas las ventas nacionales de todos estos productos de consumo es mucho dinero. Muchos millones de euros.

Todo este dinero va directamente a manos de los fabricantes de productos contaminantes. Tienen la obligación y responsabilidad de reciclar el producto el día que se tire a la basura. Lo pueden hacer por su cuenta (como IBM con sus productos tecnológicos) o más probablemente se unirán con la competencia para crear un SIG (Sistemas Integrados de Gestión). En España, Ecoembes gestiona los residuos de envases y embalajes, Ambilamp las bombillas y fluorescentes, Ecotic o ERP los electrodomésticos y Tragamóvil los teléfonos móviles, Ecovidrio los envases de vidrio…etc. Atención al dato: Estos SIG son fundaciones sin ánimo de lucro.

El funcionamiento es el ya descrito, los consumidores pagan a los SIG por adelantado por todos y cada uno de los productos contaminantes que compran. Una vez el producto ha sido consumido se deposita en los puntos de recogida y los SIG se encargan de recogerlos y reciclarlos. Pero, ¿Qué pasa si el producto no llega a los puntos de recogida?

vertederoHemos visto que a mucha gente se la pela reciclar y lo tira todo al contenedor de orgánicos. En España (según Europa) se recicla un 27% de la basura. Hay un gran volumen de residuos reciclables que van al vertedero.

Pero las SIG cobran por el 100% de los productos. ¿Dónde va a parar el dinero restante? ¿Se devuelve a los consumidores? ¿Se entrega a las administraciones? ¿Se invierte en otros ámbitos de reciclaje?

No! Sorpréndase… La pasta se la quedan los SIG (recordemos, fundaciones sin ánimo de lucro) y hacen con ella lo que quieren. Por ejemplo, invertirla en fondos. Y ya saben como de goloso es esto de invertir con el dinero de los demás, empiezas con unas pesetitas, te va bien y cuando te das cuenta estás haciendo apuestas de alto riesgo: En 2008 en Francia saltó a luz pública el escándalo del affaire Eco-emballage (SIG de embalajes francés). Destinaron el dinero a inversiones de riesgo que con la crisis provocó pérdidas estimadas en más de 20 millones de euros. A raíz del escándalo, el Gobierno francés tuvo que intervenir y fiscalizar los SIG. Aquí parece ser que aún estamos esperando el escándalo. Mientras tanto, los millones de euros sobrantes siguen en manos de los SIG, tras una cortina de oscurantismo y opacidad.

Lo más grave del asunto es que cuanto menos reciclemos los ciudadanos, más margen de beneficio tienen las SIG. Cuanto más residuos reciclables tiremos al contender de orgánicos más pasta limpia se llevan. Ante la aquiescencia de la administración un dinero público destinado al medio ambiente queda en manos privadas bajo un limbo nebuloso de escasa transparencia y dudoso retorno. Al mismo tiempo que pasa esto Europa sanciona a España por no cerrar vertederos ilegales porque parece ser que no hay dinero para crear nuevos.

Cada poco tiempo en este país salta a la palestra una nueva trama de corrupción, la última la operación Taula encabezada por la inefable Rita Barberá. El ingenio y avaricia de cierta casta de empresarios y políticos consiguen hacer negocio con casi cualquier cosa. Si han sido capaces de trincar la pasta de las ONG (Caso Blasco) o de la ropa usada depositada en contenedores ¿que no serán capaces de hacer con el Medio Ambiente?

Después de saber todo esto…¿Reciclas o no reciclas?

Yo lo tengo claro: Aunque solo sea por fastidiar el negocio las SIG, voy a seguir reciclando hasta el último papelito.

 

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